Como tal vez hayan notado, lo mío es hacer listas. Así que, como también me encontraba hace poco viendo memes, encontré uno viejito pero bonito sobre esas cosillas que quizá no son sencillas de entender por muchos de nosotros. Por eso, tengo aquí una lista de 10 que nos sacan canas verdes dentro del Lolita.

 

  1. Es caro.  Para este punto, las diferencias de opinión son enormes, a algunos les parece que “caro es algo que dices acerca de lo que no tienes para comprar”, y eso puede ser que insinúe que en realidad no somos muy pudientes… pero sin entrar en tanta reflexión, el Lolita es costoso, por donde se le mire. No importa si eliges la versión “barata” con handmade o marcas chinas, lo cierto es que nunca te costará tan poco como comprar tu ropa en el C&A más cercano.

2. Las tallas. Puede que tengas la enorme suerte de ser una persona con un cuerpo chiquito y por lo tanto, las tallas japonesas y chinas te vengan como anillo al dedo, sin embargo, varias personas con tallas más grandes nos vemos obligadas a echar mano de las modificaciones, el handmade y las prendas hechas a la medida para lograr esta estética. La verdad es que tanto en el brand como en las marcas chinas, la variedad de tallas no es amplia, y aunque esto ha mejorado mucho en los últimos años, quizá tu dream dress sea de aquellos que hay en talla chica, extra chica, y supermega chica

3. Portabilidad. A menos que vivas en un pueblo europeo extremadamente tranquilo y trabajes exclusivamente en tu casa, es posible que el Lolita no sea una ropa ideal para usar en ciertas actividades diarias (hacer deporte, salir por las tortillas, cocinar unas exquisitas tortas de papa, etc). Puede que intentemos usar, sin embargo, ropa muy linda para todo esto, aunque ello a veces no incluya crinolinas y headbows.

4. Los juicios ajenos. Ya sé, ya sé, seguro habrá alguien que me lea que esté pensando “y a mí que me importa lo que otros digan”. Eso, desde luego, es algo respetable y excelente, sin embargo, la vida real no es tan sencilla, y hay muchos motivos por los que podría ser una dificultad más en tu vida, por ejemplo, si quieres vestir Lolita en tu trabajo, pero eres médico y simplemente ese tipo de prendas no son prácticas ni apropiadas para tu labor, sin embargo, si insistieras en llevarlas, seguro que alguien te juzgaría, y si esa persona fuera tu jefe, podrías incluso perder tu trabajo. Los juicios, por supuesto, son sólo culpa de quien los emite, lo malo es que si los emite alguien con más poder que uno, las cosas pueden ponerse feas.

5. Las comunidades. Espero que no sea el caso de nadie que me lea, sin embargo, mucha gente dentro de éste movimiento encuentra las comunidades restrictivas e incluso hostiles. Aunque no es mi caso, entiendo que a veces adaptarse a un grupo de personas puede ser complicado para muchas personas. Así que puede que no encuentres a “tu comunidad ideal”, sin embargo, eso no es malo y no deberías sentirte mal si no quieres formar parte de ninguna.

6. El trabajo arduo y constante. Me refiero a que para obtener los ansiadísimos recursos necesarios para vestir Lolita, a veces es preciso hacer sacrificios para ahorrar, abstenernos de alguna que otra cosa (comida chatarra, por ejemplo), o incluso hacernos de un pequeño ingreso extra (por ejemplo, vendiendo handmade) para conseguir nuestras ansiadas prendas. Quizá sea fácil perder la paciencia en algún momento y replantearnos estos gustos tan caros, pero todo vale la pena al final

7. Comodidad. Como había mencionado en el punto de la portabilidad, también es un buen momento para que pongamos sobre la mesa que el Lolita a veces no es lo más cómodo que hay. ¿Has salido alguna vez con amigos vistiendo Lolita, y de repente, por alguna circunstancia, han tenido que caminar unas cuadras de más? quizá te diste cuenta entonces de que esos hermosos zapatos definitivamente no son los mejores amigos de tus pies, aunque tus ojos los adoren.

8. Los deseos frustrados. Esto es algo terrible de aceptar, pero tal vez ese vestido de Emily Temple Cute de 2008 que tanto deseas es hoy tan raro, con un precio tan elevado y tan extremadamente infrecuente de ver a la venta, que posiblemente no lo tengas nunca. Ay, creo que me entristecí a mí misma con este punto…

9. El cuidado de la ropa. La felicidad de separar tu ropa por colores, echarla a la lavadora, tenderla y que esté lista para ponerse no tiene igual. Al menos, no en el Lolita. Muchas de nuestras delicadas prendas requieren ciclos de lavado especiales, o bien, visitas a la tintorería, algunas de las telas se maltratan con enorme facilidad, al igual que los encajes, por no hablar de moños o headdresses que pierden la forma en un dos por tres. El cuidado que esta ropa requiere sólo puede compararse con su descomunal belleza.

10. Por último, tengo el punto más raro y quizá más complicado de todos: El Lolita es sólo ropa. Así es. Si se le ve fríamente, es sólo una pieza, muy bella, muy sobrevalorada y sumamente única, de ropa. Al final, es sólo un objeto más que te cubre el cuerpo de los elementos, y nadie debería perder la cabeza por sólo un objeto. En este mundo, hay mil y un cosas más importantes.

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