Conocer y adentrarse en la moda Lolita no siempre ha sido tarea fácil. Cientos de lolitas del mundo han luchado por difundir, globalizar y conservar está hermosa forma de vestir. Gracias a esto, muchas podemos disfrutar actualmente de la variedad de diseños, colores y estilos que hace unos años ni hubiéramos imaginado. Pero, ¿en qué momento el Lolita se volvió accesible para mí?

Este mes precisamente cumplí mis primeras tres décadas de vida, suceso que me orilló a rememorar mi paso por el mundo del Lolita y mis errores catastróficos al vestirlo. Sin embargo, al hacer una recopilación de mis intentos fallidos, reconocí que nadie es perfecto y que lamentablemente no nací en la época victoriana como hubiera deseado, por lo que empezar desde cero y sin una pizca de estética no tiene nada de vergonzoso.
Si están iniciando recientemente en la moda o aún no se deciden, déjenme decirles que no son los únicos con dudas o miedos. Seguramente muchas de nuestras lolitas veteranas podrán contarnos increíbles historias de sus inicios y sus outfits primerizos, pero podemos verlas hoy, gracias a esos desatinos, convertidas en dignas representantes del movimiento.

Si al igual que yo, han conocido el Lolita gracias a eventos de cultura pop japonés, sabrán que las comunidades se ha esforzado por separar el concepto de “cosplay” o “disfraz” del Lolita fashion y que, gracias a la perseverancia y las constantes conferencias informativas, se ha logrado posicionar al Lolita como un movimiento independiente.

Así fue como desde 2007 mis primeros contactos con el Lolita me hicieron enamorarme, viendo como las chicas de mi comunidad evolucionaban su estilo, reuniéndose mes tras mes por la plaza comercial. En ese tiempo yo estaba iniciando en el cosplay, pero siempre las miraba con un poco de recelo al caminar luciendo sus outfits con orgullo y sin atreverme a ser parte de su círculo. Recuerdo presenciar cuando se independizaron de la comunidad, el nacimiento de My Lolita Style y como no me perdía ningún artículo.
Seguía frecuentemente los diseños de mis marcas soñadas e inocentemente Bodyline, aunque era una marca muy criticada en su tiempo, era mi meta. Nunca intenté replicar el estilo, no me atreví, pero inconscientemente siempre usaba vestidos en eventos, que los mal informados confundían con Lolita.

En este punto de la lectura, seguro ya entenderán porque el título del artículo. Yo era una “Lolita de closet”. No fue sino hasta 2014, con la esperada visita de Misako Aoki a Tijuana, que por fin me animé a asistir a un evento de esta comunidad. ¡Estaba tan emocionada! El evento sería el mismo mes de mi cumpleaños, junio. Compre dos boletos de entrada general para el primer día, las conferencias, a las cuales podía ir en modo civil, lo que me tranquilizo, ya que en ese entonces no tenía ni un bow.
Recuerdo como le platicaba a mi novio con emoción, todo respecto al Lolita y como siempre había querido ser una. Creo que tanta fue mi insistencia que días antes del evento, mi novio me da mi sorpresa de cumpleaños, un hermoso vestido recién llegado de Japón, un controversial vestido bodyline ❤. Llore. Llore. No puedo explicar más, llore como lloran los niños cuando les regalan un gatito o les dicen que por primera vez visitarán Disneylandia. Era la mujer de 26 años más feliz del mundo en ese momento.

Japanese in sweet lolita sitting on a bench in Harajuku park, Tokyo

Llego el día, no tenía zapatos, no tenía nada más que el vestido. Busque, use mi memoria y mis años de investigación para intentar filtrar el off Brand de mi armario y lo logre, tal vez descuidadamente, pero hasta el día de hoy, lo recuerdo con orgullo.

Mis primeros tea partys fueron desastrosos, pero siempre me esforcé por acercarme a la estética del Lolita lo más posible, recibí regalos por parte de las lolitas de mi comunidad que me ayudaron a incrementar mi armario. Poco a poco fui comprando, vendiendo e intercambiando. Se podría decir que una de mis biblias además de My Lolita Style, fue el grupo de ventas Lolita Sale, allí aprendí los términos y abreviaciones para referirse a las prendas, los rangos de precios y las marcas Lolita mexicanas que empezaron a surgir.

¿Porque no me atreví antes? ¿Era dinero? ¿Vergüenza? No. No me atreví porque no quise, pero no pude borrar nunca esa ansiedad dentro de mí. Atrévanse, no esperen, no tengan pena. El Lolita es una experiencia inolvidable, te marca para siempre y aunque no muchos lo entiendan, defiendan sus ideales y sus gustos, nadie está en sus zapatos y nadie puede entender lo que significa para nosotros.

Actualmente, después de cuatro años, mi armario sigue cambiante, sigo aprendiendo, definiendo mi estilo, sigo intentando lograr un mejor outfit y comprando en bazares. Hoy puedo decir, que mi dream dress fue un bodyline y si me preguntan desde cuando soy Lolita, siempre diré que desde 2014, pero en mi mente tengo presente que mucho antes, ya que siempre fui una Lolita de closet.

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