Cuando pensamos en Old School, creo que solemos asociarlo a paletas monocromáticas y calzado tipo mary jane, sin embargo, el old school del que hablaré hoy es aquel que llegó por primera vez a Latinoamérica probablemente de la mano de Mana y de alguna revista española de anime

 Se trata del Lolita que fácilmente se confunde con Lace Monsters y con Living Dolls, cosas que hoy resultan aterradoras para la mayoría, pero que algunas recordamos vívidamente, pues estaban junto a la puerta de entrada a este mundo al que hoy pertenecemos, y que quizá no recordemos con tan intenso odio, sino con la simpatía vergonzosa que se tiene al mirar los ridículos que uno escribía en primero de secundaria. Sin más, quiero decirles que estoy en un momento en el que extraño el Old School y la estética que, cerca del año 2000, definiría el estilo para el futuro. Aquí les presento cinco elementos que me hacen sentir enorme nostalgia por ese estilo que hoy consideramos del pasado, pero que nunca morirá.

  • Para algunas, esta es una toalla sanitaria que se lleva en la cabeza. Yo, en cambio, la recuerdo con gran cariño. Era una pieza que parecía sencilla, y sin embargo, muchas terminamos por hacer mal en nuestros primeros intentos de handmade. En nuestros días, es muy raro ver este elemento, y eso le otorga un plus de originalidad.
    • Paletas de color simples, vestidos sin print.

    Es evidente que ahora podemos encontrar un print de casi cualquier tema que nos agrade, sean animalitos, profesiones, plantas o alimentos. Sin embargo, en los inicios del lolita, se veían prendas totalmente monocromáticas, sin print alguno, o acaso con algún estampado floral. Los colores usuales eran blanco, negro, rosa, rojo y azul. Extrañísimo era ver los tonos menta, degradados de morado con negro, prints de estrellas y constelaciones o escenas de baile medieval que ahora podemos encontrar con facilidad.

  • Crinolinas discretas

En nuestros días, las crinolinas son grandes, o son enormes. En aquellos, menos era más. Algunas piezas, especialmente faldas con forma de A, requerían una crinolina más discreta, y apelaban a otros elementos decorativos en lugar del adorado puff. Esto, sin embargo, los hacía más llevaderos y cómodos.

  • Combinación blanco/negro y estética gótica.

La combinación que hoy se asocia al mal gusto triunfaba en ese entonces. Blanco con negro fue sin duda una combinación favorita de ese momento, seguida muy de cerca por la estética gótica que impulsaba Mana Sama, considerado por muchos como el padre del Lolita. Recuerdo que, además de llegar a Latinoamérica en revistas de manga, el Lolita también comenzaba a figurar en la escena gótica como una especie de tierna hermanita menor del movimiento dark/gótico.

  • Apariencia casual.

Una falda roja con olanes debajo de la rodilla, una camisa de manga larga o una bolsa en forma de corazón eran elementos que podrían llevarse en el trabajo con mucha mayor facilidad que una peluca color lavanda, un bonnet de galaxias o una bolsa en forma de unicornio holográfico. Este tiempo era mucho más simple, y eso es algo que en mi caso, permite apreciar la evolución de la moda y lo hermosa que también hoy es.

Conservo únicamente una prenda de cuando inicié en el Lolita, y considero que pertenece a este estilo, entre otras cosas, porque la adquirí en una tienda occidental de fast fashion. Fue una hermosa coincidencia encontrarla. Sin embargo, conserva hasta hoy una enorme dignidad y elegancia. Espero que este estilo viva muchos, muchos más años en mis recuerdos y en mi corazón, ¿y ustedes?

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