Vestir Lolita es parecido al amor. Cuando por fin se conoce la moda, se viven etapas similares al enamoramiento; te llama la atención, deseas conocerlo y entrar al círculo social donde se desenvuelve, sientes miedo de que sea tan perfecto que no puedas con él o al contrario, que no sea lo que esperabas. Aún así te armas de valor, le das una oportunidad y confías en que funcionará. Te sientes feliz y enamorada. Al fin, estás dentro.*Ilustración por Fernie Torres

Pero el Lolita, al igual que el amor, sufre transformaciones. Podríamos verlo como una analogía y a su vez como un tema de reflexión, ya que, aunque las relaciones se viven y desenvuelven según el comportamiento emocional de cada quien, en esta ocasión consideraremos la media promedio como referencia, para mostrar a la moda y al amor, con fines comparativos. Según el estudio de la psicología, se presume que el amor suele dividirse en tres etapas contundentes a lo largo de la vida. Vivimos tres amores, sufrimos tres amores, pero valoramos también a los tres.

*Ilustración por Yulitza

El primer amor suele estar lleno de ilusión, de pureza e inocencia. Al igual que la primera vez que se viste el Lolita, se está lleno de nervios y emociones, cada que se siente en la piel, la forma en que se complementan. No importan los defectos ni la compatibilidad, lo que importa es que tienen el uno al otro y eso te hace feliz. Si lo planteamos de esta manera, el primer amor es como usar un vestido de encaje barato y sentirte como una princesa, sin importar como se vea, crees que es perfecto para ti.

*Ilustración por Pinky B.

Después viene el segundo amor. Ese que te hace dudar, gritar, llorar y desesperarte. Pero incluso así, te aferras y buscas todas las formas de seguir a su lado, aunque sabes que la relación no va bien y es más costumbre que amor. Pero por fin gana más el hartazgo de esa cotidianidad incomoda, esa que te provoca no quererlo ver jamás. Traducido al Lolita se puede asimilar con el estilo. Ese que elegimos y creímos que iría perfecto con nuestra personalidad, pero que explotamos a tal grado de la dependencia. Tanto que optamos por dejarlo un tiempo, por darnos espacio y dedicarnos a llenar ese vacío con otra forma de vivir. Tiempo para dejar de pretender amar.

*Ilustración por Ugly Bishonen

Y cuando parece que nunca volverá, vuelve la esperanza. Ya se ha madurado, se está listo para encontrar al indicado, uno más maduro, sincero y sin pretensión. Sin predisposiciones ni expectativas. Simplemente se vive el momento, se disfruta mientras se tiene, se aprende a valorarlo sin exigencias. Fluye como el agua, que avanza cual obstáculo se le presente. Como si este amor fuera el vestido perfecto, el que no se necesita presumir, el que no necesita ser lujoso ni tener estatus, ese que se amolda perfecto al cuerpo sea cual sea la complexión. Y si decides dejarlo ir, será con la convicción de que fue y siempre será, parte importante de tu vida. Ese estilo de vida que despedirás con una gran sonrisa en el rostro y una enorme sensación de agradecimiento.

*Ilustración por Yulitza

Seguramente en este punto de la lectura te hayas sentido identificada/o con alguna de las etapas, y según sea el caso, puede que estés iniciando en el ambiente y tengas dudas respecto al tema o estés replanteándote tú relación con el Lolita. En cualquiera de los casos, debes saber que nunca será una pérdida de tiempo, no existen los errores ni fracasos en el Lolita, simplemente se aprende con cada paso que damos.

*Ilustración por Ugly Bishonen

Vivir y vestir el Lolita, puede aportar experiencias grandiosas, seas nueva en el ámbito o una veterana al pie de la letra, porta el outfit con orgullo siempre y atesora cada amistad ganada, cada viaje, cada tea party de ensueño realizado y cada fotografía conservada para la posteridad. Sé siempre la Lolita que llevas dentro <3.

*Ilustración por Pinky B.

~Lolita viajera~

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