Mi experiencia comienza con mis vacaciones de verano. El día 25 de enero, en mi viaje a la Argentina, con el objetivo de pasar por Buenos Aires a compartir con mi amiga Diana, una Lolita y Boystyler, de las más activas que hay en la Argentina y con el fin de animar a las comunidades, tanto de Buenos Aires como también de las provincias del interior Argentino, que sería Santa Fe (Rosario) y Mendoza. De hecho, el día que estuve en Buenos Aires, participé de una reunión de la comunidad Tertulia Lolita, que fue realizada en un lugar llamado “La Pantera Rosa” a pasos del cementerio de Recoleta. Allí fui recibido por Violet Lunchell, que es la administradora de la comunidad. El lugar fue agradable y el evento tuvo una participación de 25 personas, aproximadamente. Al final, hubo sesión de fotos y premios. Todo fue divertido.

Un jueves 2 de Febrero, partí hacia Rosario, a conocer a la comunidad Zapatito de Cristal. Fui recibido por Betsi, una de las administradoras de la comunidad y su sobrino Benjamín, que apenas tiene 4 añitos. Estuve alojado cerca del monumento de la bandera.

 

Ese mismo día, hicimos algunas fotos y al siguiente día, tuve ocasión de encontrarme con Kelpie y Sole. Ese día, caminamos a la orilla del río Paraná, y pude conocer todo el turismo y disfrutar del hermoso paisaje.

El Día sábado 4 fue la reunión de Zapatito de Cristal en un salón de té. La verdad fue muy acogedor el recibimiento y la conversación. Recibí muchos regalos que me hicieron entre todas de parte de la comunidad, algo que de verdad me llamó la atención, ya que los regalos lo hicieron con tanto aprecio, desde un peluche, hasta una medalla e incluso María Belén me hizo una ilustración con mi retrato, algo que a mí me emocionó mucho; y los alfajores rosarinos que los saque cuando volví a casa. Luego de eso, hicimos una pequeña caminata. Al final del día, al llegar al hostal, me sentí muy contento por todo.

Ya el domingo compartí con Luciana y Sole; fuimos caminando al parque y a conocer el Estadio Newells y un cementerio que está a pasos. Luego de eso, nos fuimos a compartir un mate con unos bocados.

Ya el ultimo día, empacar las cosas para mi última partida a Mendoza era inminente, pero antes, nos reunimos con Betsi y charlamos para compartir las últimas horas que quedaban. De hecho, la hora pasó tan rápido que ya a las 20:30 tome el bus a Mendoza, pero antes de partir di un fuerte abrazo a Betsi y también me despedí de su sobrino Benjamín.

Al día siguiente, llegué a Mendoza a las 07:45. Era mi último destino en los días que quedaban de vacaciones. Al ver la cordillera ya era sólo imaginar que al cruzar estaba en casa. Al rato llegó Naime, una amiga y administradora de la comunidad Lolitas de Cuyo. Ya en el camino a su casa, tomamos un desayuno y charlamos. En la tarde, me llevó al alojamiento al frente de la Plaza Independencia, un lugar muy acogedor y tranquilo. Luego de eso, pasamos al parque Gral. San Martín a conocer, el lugar es muy maravilloso, por sus árboles y una laguna que hay.

Al siguiente día fue la Reunión de la comunidad Lolitas de Cuyo, también un ambiente muy familiar. Además de tomar una buena merienda, salimos a caminar hasta la plaza España a sacar fotos. Los miembros de la comunidad en sí son muy simpáticos, con ganas de brindar el Lolita con todo su amor.

El día sábado en la noche fue mi retirada de vuelta a Santiago junto con Naime y su novio. La verdad, fue una despedida muy triste, ya que igual he compartido mucho y a la vez el viaje y la experiencia me marcó algo nuevo y una nueva forma de ver el Lolita como también el Boystyler.

En conclusión, las comunidades Lolita en las provincias argentinas son de inspirar, ya que el entusiasmo que tienen llevan a hacer cosas que de verdad pueden mantener vivo aún el Lolita, como también que en sus comunidades el ambiente sea más amistoso y familiar. Eso es lo que demuestra el lazo de hermandad que se muestra como ejemplo a seguir. También, si alguien viene de fuera, demuestran bastante la cortesía y la amabilidad y además invitan a compartir experiencias q hay en el Lolita y Boystyle.

En el Lolita en sí no hay fronteras ni banderas; es ilimitado, tanto en la moda como también en la amistad, para brindar toda la cortesía que hay.   

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